Este Lugar, Nuestras Palabras
- Nelson, Ecuador:
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"Bueno, nosotros, como la mayoría de inmigrantes, pienso, salimos del Ecuador, vinimos para acá – primero porque hace dos o tres años, en el país empezó una débacle económica, o tremendos problemas económicos, una quiebra del país. Y nuestra posición en el Ecuador era realmente buena. Teníamos una buena posición económica. Yo tengo estudios superiores en administración. Teníamos una granja avícola con diezmil pollos. Teníamos una distribuidora y algunos negocios y todo eso lo perdimos. Entonces esto creó un sentimiento como de resentimiento, en lo que – hace a uno obligar – lo que obliga a uno a inmigrar – claro, éste es el país que uno piensa en donde lo mejor le puede ir.

- Nelson y Ana con su hija, Ana Daniela y su hijo, David. [foto: M. Davis]
"Éste, básicamente es nuestra razón por la que vinimos a los Estados Unidos. Perdimos todo en nuestro país y aquí estamos haciendo una nueva vida de la cual también quisiera conversar porque en un principio fue muy duro por las nuevas experiencias que tuvimos – vamos – yo definiría de hombre de negocios en mi país llegué acá a obrero muy ocupado.
"Los norteamericanos, pues, piensan que – por un – por la gran parte – que son así – todos somos así. Forman un estereotipo totalmente erroneo. Como experiencia en el trabajo, también puedo decir que ya dije que la barrera de – que el idioma era una barrera enorme y eso demuestra, también, cuando, por ejemplo nuestro jefe, nuestro manager, o supervisor – como se lo quiera decir, da una órden en inglés, y realmente, a veces uno no le entiende y ¿qué es lo que pasa con el jefe? El piensa que no tenemos capacidad – de que no hay capacidad para hacer un trabajo y realmente no se da cuenta que el problema es el idioma. Porque si captaramos y dominaramos bién, o si él, vamos a decirlo, diera instrucciones en español, pues se hicieran buen trabajo y eso les sucede a muchísimos latinos. Entonces, muchas veces los latinos quedan relegados a trabajos que son, que realmente, no requieren de – del idioma, exacto, no requieren much del idioma o no requieren de utilizar su capacidad intelectual, justamente por la barrera del idioma, pero eso no hace que estas personas, o que nosotros, porque estamos hablando de los latinos, tengamos mucha capacidad para resolverlo – sea cualquier problema. De hecho – yo tengo estudio de administración de empresas. He dicho – he visto cosas, de, por ejemplo en empresas que yo podría ayudar a mejorarlas, realmente, pero ¿qué va decir un supervisor? "Este Latino, ¿Qué puede saber?" Pero, realmente si el supiera que este Latino tenía sus negocios propios en el Ecuador … "
- Ana, Ecuador:
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"Sí, muy difícil fue el cambio. El adaptarse. Es como un mundo nuevo, no? Uno viene acá y no sabe a lo que – lo que le puede venir. Fue muy duro. Hemos pasado por momentos difíciles – a lo menos de mi parte … de adaptación.
"Vine sola. Al principio no tenía carro – mi esposo trabajaba todo el día y yo pasaba con mi hija en casa. Bueno, y el hecho de no tener carro y vivir en un condominio – de cuando uno salir a caminar pero no ve cosas diferentes. Fué muy duro, ¿no?, muy duro. Luego que, pues, al mes – bueno, a los dos meses que llegué acá me embaracé. También fue terrible para mí porque, bueno, no fué un niño planificado – esperado y verme aquí también sola en un país extraño, sin el idioma, sin el seguro médico, entonces fue muy duro, ¿no? Entonces, realmente lo pensamos y, pues, nos arriesgamos, y tuvimos el niño y realmente somos muy contentos con los dos hijos que tenemos.
"Sí, para mi hija también fué muy difícil, ¿no? porque ella, en nuestro país nosotros vivíamos en la playa; entonces teníamos nuestra casa propia y teníamos un espacio muy grande para caminar; teníamos animales y, bueno, el hecho de vivir en la playa, tener una vista hermosa porque teníamos una casa realmente muy linda, frente al mar, y desde el balcón podíamos observar la belleza del mar y sentir la brisa del mar y, bueno, como Nelson ya explicó, tuvimos que salir de allí, venir para acá y ves en un mundo completamente diferente, ¿no?, y no saber de lo que uno viene y que es lo que se va a presentar … y también el flu que me dió, estando embarazada, o, fué terrible, fueron momentos muy duros, muy duros que realmente tenía fiebre, no podía levantarme, no podía atender a mi hija. Mi hija tenía que comer y yo no tenía las fuerzas de levantarme a prepararle su sopa o a cambiarle su pañal. A veces Nelson llegaba al mediodía y, pués, él, desesperado, me ayudaba a cambiar el pañal a mi hija o darle algo de comer y él con el estress de verme tan mal, o, sea, fueron momentos muy duros que vivimos.
"Sin familia – sin nadie que, digamos, a uno estando enfermo le pase un vaso de agua o le prepare algo, no, fueron momentos duros."
- José, Honduras:
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"Bueno, según los estudios que yo traía, se suponía, o sea, se pensaba que yo podría graduarme en teología o sacerdocio, como ellos pensaban, en término de ocho años porque ya tenía una preparación previa. Entonces, mi, mi tiempo aquí a ocho años, y después de ocho años era que ellos iban a decidir si yo me quedaba en los Estados Unidos trabajando con la Iglesia Católica, si me iba a ser hacer algún sacerdote y voy a ir a alguna comunidad religiosa, o iba a regresar a mi país o me iban a mandar a otro país del mundo a trabajar como sacerdote. Pero la verdad, que era por ocho años. Pero, esos ocho años – si yo viene acá en seminario yo creo que no estuviera hablando, yo estuviera predicando con la iglesia. Pero no pasó – ahora estoy aquí predicando, e, aprendiendo a vivir en América para nuestra comunidad a través de una estación de radio y a través de otros medios de comunicaciones escritos lo cual, pues, he trabajado como dije, para la – el periódico "La Voz" y también para una radio en Miami que se llama Radio Única que hasta la vez todavia estamos cooperando con ellos. Así es que eso el—la pregunta con tal: ¿Cuánto tiempo? – fue ocho años, pero, sin, sin, sin destino – sin saber que – era – que lo que iba pasar después de eso. Y hoy, ya es otra idea diferente. Hoy no tengo idea cuánto tiempo más voy a estar en los Estados Unidos, o sea, no me han acusado por la mente, digo.

- Una celebración religiosa en Memphis con raices en cultura Latina. [foto: A. J. Wolfe]
"El – yo voy a estar en los Estados Unidos hasta el día que yo, tal vez, es de, ya tenga algo de que venirme a mi país, pero con toda la desgracia que nos ha pasado un país, todo lo que hemos construido – yo tenía ya pretendido, es de, irme a Honduras para este año 2000 que yo tenía la intención de que iba a crear una escuela de computación allá para seguir mi carrera de periodismo y también seguir e, e, pues entrenando en la educación a otros muchachos y tener un costo para pues vivir sobre esta idea de crear un colegio de computación en periodismo, pero con toda esa desgracia que vino huracán Mitch, se llevó mi casa, se destruyó mi casa, se destruyó mi familia, destruyó las propiedades, entonces, tuvimos que enjaranarnos para poder ayudar – auxiliarlos a ellos y también construir mi casa para mi mamá que es la que ya vive allá. Todos esos planes se me fueron abajo. Entonces, ahora estoy en blanco. No sé cuándo yo vuelva a lograr esos propósitos que tenía, es decir – hasta tal año yo voy estar en este país hasta que haya logrado tener esto. Todavía no tengo una idea. Al momento no pienso, por ejemplo, irme a Honduras hasta que no haya logrado eso. Ya tengo más años. Mi familia, también, tiene más años. La situación se ha cambiado rotundamente, e, a nivel social en mi familia tanto en Honduras como aquí y estoy pensando en una forma diferente – no como antes.
"Es el banano, el café, la piña ha sido – ha sido – el patrimonio más importante de la República de Honduras. E, y pues, de eso es lo que la gente ha más vivido. Antes, era el azúcar – la caña, pero como que también todo eso se iba eliminando ya no hay cultivo de caña – y ahora, en vez de cosechar el azúcar como se hacía antes, ahora tiene que importar de otros. Pues, en nuestro país, realmente tiene una situación bien crítica que – y es lo que hace que mucha gente – como ya no hay trabajo de cortar caña, los cañeros tienen que inmigrar a Belize, o otros países o venirse aquí a los Estados Unidos. El corte café ya no sirve – ya no hay fincas, entonces ya no hay trabajo. La gente tiene que inmigrar – el campesino inmigra a la ciudad y él de la ciudad se prepara un poco a los Estados Unidos … La inmigración de, de los centroamericanos, nuestros americanos y de otros países a este país no va a terminar aun pongan muros de metal en las fronteras."
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